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BEATO GHEBRA MIGUEL
(= Siervo de San Miguel)
Ghebra Miguel nació en 1791 en Dibo, Etiopía occidental. Fue monje de la Iglesia Copta de Mertulemariam. Deseoso de saber emprendió estudios teológicos en los monasterios más célebres de su país para buscar la verdad, e identificarse y configurarse con ella; posteriormente se especializó en patrística.
Abba Ghebra Miguel persiguió dos objetivos en su vida:
1. analizar intensamente las posiciones teológicas y las doctrinas de la Iglesia Copta etíope y sobre todo averiguar la veracidad del monofisismo,
2. perseguir el ideal de santidad, abrazando un ascetismo monástico severo.
Inicialmente compartió los prejuicios contra la Iglesia católica, que estaban bien arraigados en el espíritu, la doctrina y la estructura de su Iglesia. Por ello no sintió la necesidad de la unidad de la Iglesia.
La providencia de Dios llevó a Abba Ghebra Miguel a encontrar a Justino de Jacobis, un misionero de la Congregación de San Vicente de Paúl. El emperador envió una delegación de monjes, clérigos y personas influyentes al Cairo para pedir al Patriarca de Alejandría un obispo, "Abuna", para la Iglesia abisinia, Abba Ghebra Miguel formó parte de la delegación y San Justino de Jacobis fue también invitado por el príncipe a asociarse a la delegación. San Justino aceptó a condición de llevar a los miembros de la delegación en romería a Roma, la propuesta fue aceptada.
Este viaje y el encuentro con el Papa Gregorio XVI impresionó a Abba Ghebra Miguel causándole una gran emoción y alegría espiritual. De Roma el grupo fue a Nápoles, luego a Jerusalén y por fin volvieron a su patria. Abba Ghebra Miguel pasó los tres años siguientes entre dudas, estudios, oración y ayuno, debates teológicos y consultas con monjes de gran reputación y santidad de vida. Por fin, en 1843 Abba Ghebra Miguel fue recibido en la Iglesia católica por San Justino de Jacobis y se hizo miembro de la pequeña comunidad de San Justino. Después de seis años, en 1851, fue ordenado sacerdote como miembro de la Congregación de la Misión. Muy pronto fue encargado de conducir a sus connacionales a la Iglesia católica. Su celo, su santa vida, su doctrina equilibrada y su instrucción fueron instrumentos clave para vencer los prejuicios contra la Iglesia católica. Su influencia atrajo a un gran número de neófitos del entorno monástico que fueron la base del futuro clero católico.
El carisma de Abba Ghebra Miguel fue tan significativo que el Obispo copto y el emperador empezaron a perseguirlo. A instigación del Obispo, el emperador Teodoro encarceló a los monjes y sacerdotes que se convertían al catolicismo. Fueron golpeados y torturados, para que abandonaran la fe católica. Pero, a causa de su fuerza y perseverancia, desconcertaron al obispo y al emperador. Abba Ghebra Miguel padeció un año de prisión, durante el cual enfervorizaba a las personas que encontraba. Pero estos, por miedo a las persecuciones, no se asociaron plenamente a la Iglesia católica. En 1855 Abba Ghebra Miguel fue conducido ante el emperador para ser interrogado, el soberano le propuso volver al seno de la Iglesia copta. Ante su rechazo fue sometido a una dura flagelación. Un mes más tarde el emperador le interrogó de nuevo en presencia del embajador británico. El emperador lo condenó a muerte por fusilamiento. La petición del embajador británico y otros dignatarios hizo cambiar la sentencia por cadena perpetua. Abba Ghebra Miguell tuvo que seguir al emperador dondequiera que acampara llevando cadenas en los pies. Las muñecas y los tobillos del Abba estaban llagados a causa de las cadenas. El 28 de agosto de 1855 cerca de Cerecca-Ghebaba, Etiopía, murió, mereciendo ser considerado mártir por la Iglesia católica. Ha sido difícil identificar el lugar donde fue enterrado. Fue beatificado el 31 de octubre de 1926. El Beato Ghebra Miguel es la gloria de la misión católica dirigida por San Justino de Jacobis. Su martirio y el testimonio de muchos otros, sacerdotes y laicos, muestran el triunfo y la madurez de la fe del pueblo etíope. Delsde el punto de vista teológico, ecuménico y espiritual el encuentro del beato Ghebra Miguel con la fe católica ha sido muy fecundo.
Bibliografía
1. Jean Coulbeaux - Hacia la luz B. Ghebra Miguel, París 1926
2. Ernesto Cassinari, El Beato Ghebra Miguel, Roma 1926
3. Enrico Locatello. Veintidós años en Etiopía, Roma 1939
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