Misión Serawai… ¡grabada en mi corazón!

Las Hermanas de la Comunidad Yohanes Gabriel viven en una casa modesta, ubicada en un pequeño bosque, construida en una colina a orillas del río Melawi en Serawai, Kalimantan Occidental, en la isla de Borneo. Hay luz eléctrica solo por la noche, de 18:00 a 6:00 de la mañana. Las Hermanas ayudan en el trabajo de evangelización de la Parroquia yendo a los pueblos en un pequeño bote a lo largo del río o a pie por el bosque y subiendo los cerros, su misión principal es servir a 120 estudiantes, de 12 a 16 años de edad, que son enviados por sus padres a la escuela secundaria dirigida por la Congregación de la Misión; la mayoría son católicos, algunos pertenecen a otras confesiones cristianas. Estas chicas sueñan con tener una buena educación superior … y poder ayudar a sus familias en el futuro.

Estas jóvenes pueden ser consideradas pobres, tanto espiritual como materialmente. Carecen de conocimientos y sus valores de la vida no están bien arraigados en ellas. Caminar juntos es difícil debido a las diferencias culturales, entre ellas y con las hermanas; sus padres también suelen ser una fuente de conflicto.

Afortunadamente, el medio ambiente es saludable: aire fresco y limpio, árboles de sombra, cascadas, tranquilidad y calma, la naturaleza que no ha sido perjudicada por las empresas en nombre del lucro y los negocios. La mayor parte de la población está formada por agricultores y mineros que extraen oro y arena; algunos son profesores. Cultivan la tierra manualmente, trabajando duro “con el cansancio de los brazos y el sudor de la frente” para ganarse el sustento diario; su estilo de vida es muy sencillo. Este ambiente ayuda a las Hermanas a crear una vida comunitaria equilibrada.

¡Pero hay trabajo por hacer! Las niñas están muy influenciadas por lo que ven y escuchan de la sociedad. Así, les enseñamos habilidades básicas como cocinar, plantar verduras, limpiar la casa, higiene personal, etc., también les educamos para cuidar nuestra “casa común” y, lo más importante, compartimos con ellas nuestros valores Vicencianos. Nuestra misión es acompañarlas a estar más preparadas para el futuro, no solo para una vida saludable y sostenible, sino también para una vida profundamente arraigada en los valores evangélicos / vicencianos.

En cuanto a mí, me gustaría grabar en mi corazón todas las cosas preciosas de mi misión. ¡En Cristo nada es imposible! Con la Comunidad y en la Comunidad, viviré fiel y alegremente el servicio a los pobres en mi misión en Serawai.

Sor Irene, H.C.

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