Cuidando el cuerpo y el alma

El 11 de febrero, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, se celebró la Jornada Mundial del Enfermo instituida por San Juan Pablo II. En este día, rezamos por los enfermos que sufren y se sienten solos, así como por quienes les cuidan. Ofrecimos también una oración especial por los que están sufriendo debido a la pandemia de coronavirus.

El tema de la XXIX Jornada Mundial del Enfermo de este año es: “Tenéis un solo maestro y todos sois hermanos” (Mt 23: 8). En su mensaje para la celebración, el Papa Francisco nos recuerda la crítica de Jesús a “aquellos que predican, pero no practican” y que “nadie es inmune al mal de la hipocresía… Ante la condición de necesidad de un hermano o una hermana, Jesús nos muestra un modelo de comportamiento totalmente opuesto a la hipocresía. Propone detenerse, escuchar, establecer una relación directa y personal con el otro, sentir empatía y conmoción por él o por ella, dejarse involucrar en su sufrimiento hasta llegar a hacerse cargo de él por medio del servicio”. Estas palabras nos hacen ver que tenemos que estar con cada persona que sufre y rodearla de cariño y apoyo.

El carisma de San Vicente de Paúl se muestra concretamente y con fuerza en el cuidado integral de las personas, y abarca la preocupación por el cuerpo y, sobre todo, por el alma. En la residencia de personas mayores de Kurozwęki, dirigido por las Hijas de la Caridad, la Jornada Mundial del Enfermo fue para todos sus residentes un día especial de oración. Durante la Santa Misa, se administró el Sacramento de la Unción de los Enfermos y las Hermanas y el Personal los confiaron a Dios, pidiendo para ellos la paz del corazón y la gracia de vivir el sufrimiento en unión con Jesús. Para las Hermanas y el personal seglar que atienden a los enfermos y personas mayores el elemento más importante es la preocupación por su alma.

Sin embargo, también cuidan del cuerpo. El 18 de febrero, después de que una gran nevada, la Hermana responsable de la Residencia, con otras Hermanas y el Personal, organizaron un paseo en trineo para los residentes que duró más de dos horas. En el mismo participaron más de 20 residentes divididos en dos grupos. El primer grupo fue a dar un paseo en trineo y después, junto al fuego y bajo una pérgola, frieron y comieron deliciosos bocadillosde salchichas. Mientras el primer grupo disfrutaba de esta actividad, el segundo salió a dar un paseo. ¡El clima estuvo perfecto!

Los participantes regresaron a casa llenos de alegría y gratitud a Dios por la belleza y la maravilla de la naturaleza.

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