La maravillosa historia de mi preciosa vocación

Mi nombre es Sor Anna Zappino, nací en Sorso, un pequeño pueblo junto al mar, al norte de Cerdeña. Mis padres creyentes y practicantes me transmitieron una fe vibrante y ardiente.

Mi padre Franceschino, se quedó viudo con 4 hijos se casó con mi madre Antonietta y yo soy la tercera hija del segundo matrimonio. Mis padres, dedicados al trabajo agrícola, salían muy temprano por la mañana y regresaban a casa tarde por la noche. Yo crecí con mi media hermana mayor a quien quería mucho, pero cuando yo tenía apenas trece años ella dejó la familia para casarse. Fue en ese momento cuando, estando sola en casa, comencé a pensar y reflexionar más intensamente sobre el sentido de la vida, aunque había muchas cosas que no llegaba a comprender.

Mi mamá, decidió entonces enviarme a un curso de costura y bordado con una buena señora del pueblo de quien aprendí muchas cosas útiles para mi futuro. Mientras tanto sentía una gran necesidad de rezar y con frecuencia dirigía mis fervientes oraciones a la Santísima Virgen conocida con el título de «Noli me tollere» cuyo santuario estaba cerca de nuestra casa; a Ella le pedí que me ayudara a comprender el plan de Dios para mí y pedí al Sagrado Corazón de Jesús que me guiara a encontrar el camino correcto. A los 21 años, en el verano, tuve un encuentro muy importante con una Hija de la Caridad, Sor Marogna, que había venido a nuestro pueblo para una visita de familia; fue ella quien obtuvo el permiso de mis padres para que yo fuera a Turín, a pesar de que ellos estaban abiertamente en contra de mi elección de vida.

Enseguida recibí el destino al Hospital Gradinigo de Turín para hacer el Postulantado y allí me di cuenta de que en todas las circunstancias estaba experimentando la presencia y la voluntad de Dios, así como la ayuda de Nuestra Señora «Nolli me tollere». Había elegido y mi elección, por el gran amor que tenía por San Vicente con quien había soñado un mes antes de salir de casa. El 31 de mayo de 1952, después de tres meses en el Postulantado, entré en el Seminario de San Salvario (Turín).

Después del Seminario fui enviada a Tresnuraghes en Cerdeña para servir en la Escuela de Niños pero, por razones de salud, esta misión fue de corta duración. Trasladada a Sassari, reanudé mis estudios y, después de mis votos, me enviaron en misión a Cagliari donde obtuve el diploma de enfermera profesional con funciones de gestión. Desde 1962 trabajé en varios hospitales y durante treinta años atendí a los enfermos como nos enseñó San Vicente: en cuerpo y espíritu, con amor y ternura, y en todas las circunstancias, incluso en las más difíciles. El último hospital donde estuve hasta los 83 años fue en Ozieri, donde fui para abrir la sala de ortopedia y atender a los enfermos de donde me enviaron a Sassari, donde resido actualmente. Aunque mayor y limitada de movimientos, a mis 91 años, doy gracias al Señor todos los días por el don de mi querida vocación, soy muy feliz y participo en la misión de las Hijas de la Caridad, dedicando gran parte de mi tiempo a la oración, prestando pequeños servicios y, junto con otras Hermanas mayores de mi Comunidad, tejiendo para los pobres. Cuando tenemos una buena cantidad de labores, vuelvo a Ozieri para venderlas destinando   los ingresos a nuestros hermanos más pobres. Así llevamos a cabo nuestra Misión de Hijas de la Caridad por amor a Jesucristo, nuestro Señor y a la Santísima Virgen, única Madre de la Compañía.

Sor Anna Zappino, hija de la caridad Provincia de Cerdeña

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